jueves, 27 de mayo de 2010
Consejos de insomnio infantil
Publicado por WenDa en 3:19Uno de los mayores problemas en los niños y niñas de 0-3 años es el insomnio infantil. Esto es devido a un mal hábito del sueño adquirido.
Para ello recomiendo la lectura de los libros:
Duermete niño y Besame mucho.
Como yo ya me he leido los 2 libros, os dejo un pequeño resumen de cada uno y mi opinion personal.
Al principio del libro, el autor explica que los niños/as son definidos por los mayores como angelitos o pequeños tiranos, 2 versiones antagónicas. Además dice que no debemos hacer lo que no queremos o necesitamos, si una madre necesita estar todo el día con si hijo/a porque el niño/a necesita cariño, protección, seguridad, debe de estarlo. El autor pone de ejemplo, una madre que tiene en el carro al niño y este llora y llora, y ella no lo coge, y Carlos González le dice a la madre que que le pasaba al niño, y esta le responde: “es que como el pediatra me ha dicho que no lo coja…” si el niño/a llora es porque necesita algo, aunque sea un simple mimo.
Por tanto, lo que está haciendo la sociedad, según nuestro autor, es prohibir el contacto físico entre madre e hijo.
Más adelante, Carlos González hace referencia a las culturas de nuestros antepasados, a los animales y a los primates que más se asemejan a nosotros, diciendo que estos siempre , como modo de defensa, llevaban a sus hijos en brazos, dormían con ellos, y no los dejaban solos mucho tiempo o nada. Para afirmar estas posiciones, el autor da datos estadísticos comprobados como el estudio que se le hizo a 60 culturas.
Después el libro habla de las características ambientales y genéticas que determinan el carácter de los niños/as y que eso condiciona su manera de vivir, la cual está guiada para la supervivencia y para aumentar el éxito reproductivo. En este tema, también incluye el ejemplo de los chimpancés que llevan a su cría en brazos mientras esta se agarra fuerte y pone el ejemplo además del chimpancé que le da el pecho al niño que está llorando.
Los niños/as tardan mucho más en caminar que cualquier otra especie, por ello que necesiten de el cuidado de los padres durante más tiempo que los demás.
Las madres actuales tienen una inclinación genética a permanecer junto a sus hijos, pero nuestra época actual nos lo impide con prohibiciones.
Volviendo a hacer referencia a las épocas pasadas, los niños/as utilizan el llanto como modo de comunicación con las personas, antiguamente cuando al niño/a lo dejaban solo/a, lloraba y era una manera de llamar a la madre y poder sobrevivir, y eso lo llevamos genéticamente. Ellos necesitan el contacto con los padres, si los separas lloran anhelando ese contacto. La madre es la base segura para la exploración del niño, para que el niño/a se sienta seguro/a.
El autor también hace referencia a las madres que quieren enseñar a andar rápido al niño/a, el proceso de andar es un proceso llevado a cabo con la maduración del niño/a, no es un aprendizaje como muchos pediatras y expertos afirman.
En el libro, también se habla de los celos hacia los hermanos/as, donde el autor afirma que los celos son método de supervivencia también, ya que todos los niños/as necesitan de el cariño, ayuda, apoyo, de los padres y si este/a ve que ese cariño, afecto, se lo dan a un hermano/a pero al otro/a no, sienten celos. Debemos de mostrarle mucha atención al niño/a celoso pero sin dejar de lado al otro/a.
Carlos González habla además del complejo de Edipo. Cuando Edipo, enamorado de su madre, mata a su padre. Y el autor afirma que hay muchos padres que padecen de este complejo y que creen que sus hijos pueden suplantarlos en el amor hacia la madre. Esto, según el autor, los psicólogos lo utilizan diciendo que si la madre duerme con el niño, el padre podrá tener el complejo de Edipo.
Después el autor explica que muchas veces se cree que los niños son “egoístas” pero es que no ponemos empatía. Si un niño/a le quita a otro una pelota, y este no se la quiere dar, pensamos que el niño/a es egoísta, pero ahora bien, si viene un desconocido y nos quita el bolso para jugar con él, nosotros/as no se lo dejaríamos y le diríamos algo. Para los niños/as es la misma situación, otro niño/a es un desconocido para ellos/as por eso hay momentos que son desconfiados y no dejan sus cosas.
Los motivos que hacen llorar a los niños/as son motivos como: intentar hacer algo que no te salga, separarse de su madre unos segundos…etc. por tanto son motivos que ocurren varias veces al día, por ello se dice que son mas llorones, pero si nuestros motivos, que son diferentes (como una muerte, un despido…) ocurrieran varias veces al día, seriamos igual o más llorones.
Por muchas cosas malas que nos digan de nuestros hijos/as ellos son buenas personas, son valientes, saben perdonar mucho mejor que los adultos, son sinceros(ya que dicen todo lo que piensan), son diplomáticos, son sociables(no le niegan una sonrisa a nadie, juega con otros niños/as)y por último los niños/as son comprensivos( según un estudio de una familia, el niños mayor de todos tenía un retraso mental y estiraba a todos de el pelo, los hermanos, aun siendo pequeños, lo comprendían).
Según las implicaciones políticas, la sumisión absoluta del crio, es la preparación de la sumisión absoluta del adulto.
El autor defiende que las rutinas y hábitos no siempre son buenos, que el niño/a será más feliz, cariñoso, más respetuoso, si esos conceptos los utilizan con él, que el niño/a recién nacido prefiere estar en brazos de su madre a que haya una rutina de todos los días acostarse a la misma hora.
Carlos González habla sobre la educación conductista, haciendo referencia a la teoría conductista de Skinner, del experimento con la rata que mediante un aprendizaje aprenden a apretar la palanca cuando quiere comida. Y el experimento con niños/as en la jaula de cristal. Esto, según psicólogos, médicos, educadores, ayuda al niño a retrasar sus satisfacciones. Si el niño/a quiere algo, mediante esta teoría, la madre se retrasa al dárselo, pero esto el bebe no lo entiende, no sabe si se ha retrasado porque le da la gana o porque no podía dárselo antes.
Se dice a los padres que no duerman con los niños, porque no duermen bien, o los pueden aplastar, pero no es cierto, quizás es una mejor manera de combatir el insomnio. El colecho no es malo, pero se ha visto así porque es la última opción al intentar hacer dormir al niño/a. Por tanto el colecho, no produce ni problemas psicológicos ni muerte. Antes, como los niños se dormían con sus padres y algunos morían se decía que eran asfixiados al dormir sin querer por sus padres, pero ahora que se duermen en cuna y siguen muriendo durmiendo se le llama “muerte súbita del lactante”.
Nuestro autor, también defiende que es bueno mamar por la noche, ¿que porque no dejarles?, si hay muchas veces que las madres ni se enteran cuando el niño toma por la noche, es algo involuntario que a lo mejor hasta el niño/a esta durmiendo.
Si un niño/a no sabe dormir, o no duerme está enfermo, porque eso es algo de lo que necesitamos todas las personas. En muchas sociedades, dormir con los padres o la toma de por las noches es muy normal. Lo normal es no dormir solos, llamar a los padres e intentar pasar el mayor tiempo con ellos.
Según Carlos, los niños que duermen con los padres y no lloran por las noches, al cabo del tiempo querrán dormir solos, así que es un hábito fácil de romper, al contrario que opina mucha gente.
Algunos expertos afirman que los niños tienen que acostarse en la cuna despiertos para ver lo que les rodea y así cuando se despierten si lloran es porque no ven a la madre, pero eso no es cierto si lloran es porque la madre no está con él a su lado, porque quiere cariño, no porque se acuerde de que la noche anterior ella estaba frente a la cuna.
Las personas creen que si a un niño/a se le es permisivo, será un”mal criado” pero no se dan cuenta de que los niños/as no lo hacen para fastidiar, es que necesitan de mucho cariño y afecto.
La violencia si se trata de niños/as nos parece que es menor, o está más justificada “una torta a tiempo” pero es por culpa del Estado. Muchas veces vemos escenas en que la madre arrastra al niño/a del brazo, o le da una cachetada, pero bien es la madre; pero pongamos que es el padre que le da la cachetada a la madre, eso sería denunciable y de muy mal visto.
Otro modo de castigo es la retirada de premios, o refuerzo negativo. Pero lo que defiende el autor, es que se puede educar sin premiar o castigar o sin quitarle los premios al niño, simplemente con cariño, reforzándolo con buenas palabras.
Siempre los padres miran por los males que hacen los hijos, si se hace pis en la cama, si no recoge el pijama, si tal, tenemos, según el autor que mirar el bien., ya que mirando lo malo solo hacemos que deteriorar la percepción que tenemos de nuestros hijos/as.
Recurrimos al insulto como medio de desahogo, pero eso no le hace bien a los niños/as. Al enseñarle a los niños a defecar en el orinal, no les enseñamos limpieza e higiene, si nos que nuestro fin va mas allá, nuestro fin es que sean educados a controlar esfínteres, a todos nos entran apretones en momentos menos indicados, los niños/as también. Los niños/as requieren de un proceso de maduración para controlar los esfínteres, pero para los padres es más cómodo que lo hagan en el baño que tener que cambiar pañales, por ello que desde muy pronto los padres intenten educar al niño/a para que vayan al baño. Hacerse pis en la cama es normal en niños(as muy pequeños porque están acostumbrados a llevar el pañal, no hay que reñirles, ni humillarles, solo ayudarlos.
El autor también critica los comentarios de que no es bueno llevar a su hijo/a en brazos, además defiende que si los niños/as necesitan cariño y afecto porque no lo vas a coger, si seguro que la mayoría de las madres están deseando cogerlos y mimarlos.
Hay prohibiciones para no cogerlo como que no lo cojas para dormirlo, ni para que se calle…si no lo coges cuando él lo necesita ni cuando usted lo necesita ¿Cuándo lo vas a coger?
También critica, Carlos González, el método de exclusión, porque lo que hacen no es reflexionar y aprender que algo no esta bien hecho si nos que se excluye el niño/a y excluye a los demás compañeros.
El autor dice que si la estimulación precoz se utiliza para ayudar a niños/as con problemas, si se utilizara con niños/as normales seria genial. Los padres solo tendrían que jugar con los niños/as, darles el máximo cariño, leerles cuentos…y no llevarlos a guarderías o expertos para hacer lo que tendrían que hacer ellos. Muchas madres han sustituido los estudios o el trabajo para quedarse en casa cuidando de sus hijos/as, es un tiempo de calidad, estar con tu hijo/a.
El autor del libro comienza reflexionando sobre la llegada de un niño, lo inquietos que se sienten los padres por no saber cómo educar a un hijo y si lo están haciendo bien o mal.
Eduard Estivill expone algunos casos de insomnio infantil, lo duro que es para los padres y para los niños/as. Además, el autor explica que el insomnio infantil se produce en muchos casos y que para muchos niños y niñas la hora de irse a dormir se convierte en un calvario.
Más adelante, el autor afirma que esto ocurre porque el niño o niña no tiene bien estructurado el hábito del sueño, y a raíz de eso se despiertan muchas veces, no duermen lo suficiente, lloran, gritan…
En el 2º capitulo “No le durmáis vosotros, ha de lograrlo solo”, encontramos algunas pautas que hay que seguir en el método que utiliza Estivill para que el niños o niña duerma solo. Estas pautas son muy importantes; como que le tenemos que trasmitir al niño seguridad, y para ello, nosotros los padres debemos estar 100% seguros del método que estamos utilizando y saber que si va a funcionar.
Otra pauta es darle al niño/a un elemento externo, como un peluche, chupetes, una mantita, un móvil… objetos que puedan pasar al lado del pequeño toda la noche y no tenga el adulto que levantarse. Esto afianza la seguridad y comodidad del niño/a, porque se despertará con lo mismo con lo que se acostó.
Además, para que se cumpla el método, el pequeño deberá dormir en el mismo sitio siempre, en su cuna, en su cama…
Después, el autor explica que el niño/a debe tener unas rutinas, unos hábitos, y para la hora de irse a dormir lo mejor es una ducha antes, comer, estar unos minutos con sus padres y acostarse.
También, se explican los horarios de los niños/as, a la hora de dormir.
Eduard Estivill analiza la ropa con la que debe de dormir el niño/a y llega a la conclusión de que el niño/a debe dormir con un pijama caliente en invierno para que cuando se mueva no se destape y con una camiseta y el pañal en verano para que no pase calor.
En el 4º capitulo, el autor olvida todo lo anterior y explica su método para un niño recién nacido (como si todos los niños hubieran nacido hoy), por tanto explica que el método es igual para todos los niños/as sean de la edad que sean.
El niño/a debe percibir seguridad y estar rodeado de elementos externos que vayan a pasar la noche con ellos/as. Después de la ducha y de la toma, estaremos n ratito cantándole una nana, acariciándolo, y le explicaremos que su osito, móvil…va a pasar la noche con ellos, y tienen que aprender a dormir solitos. Luego lo dejaremos en su cuna y nos iremos. Si el niño/a llora, deberemos ir a verlo pero sin cogerlo, solo para que sepa que estamos cerca y que note nuestra presencia.
Un problema psicológico también puede afectar al sueño, bien sea por la separación de los padres, la llegada de un nuevo hermanito, etc.
En el siguiente capítulo, el autor habla sobre la siesta, que debemos enseñar al niño/a a dormir tanto de día como de noche.
También, nos expone, un horario de comidas para niños/as de recién nacidos a 3-4 meses, de 4-6 meses y de 6 a 18 meses.
Después, vemos que la siesta después de merendar es la que primero se pierde y así sucesivamente.
Luego, el autor, explica que los recién nacidos deben dormir más horas que cualquier otra persona, y conforme su edad aumenta, las horas de sueño van disminuyendo.
En el capítulo 7, encontramos las alteraciones del sueño, por ejemplo que se hagan pipi, o las alteraciones del sueño como sonambulismo, terrores nocturnos, pesadillas, somniloquia…
El siguiente capítulo son preguntas y respuestas comunes.
El autor da respuestas basadas en la experiencia.
Las preguntas son:
-¿Cuál es el momento ideal para reeducar el hábito del sueño?
-¿Quién debe enseñarle: papá,mamá,la canguro...?
-¿Puede dormir en casa de los abuelos?
-¿Qué hacemos si queremos irnos de fin de semana?
-¿Qué hacemos si el niño vomita, hace pipí o caca cuando le estamos enseñando a dormir?
-Si está enfermo, ¿podemos empezar el tratamiento? ¿Qué ocurre si se pone malo en pleno proceso de reeducación?
-Mi hijo va a la guardería, ¿he de darles instrucciones especiales?
-¿Por qué unos niños padecen insomnio y otros no? ¿Hay causas hereditarias?
-Ya sabemos que no es bueno darle bebidas con cafeína, pero ¿hay algún alimento desaconséjale?...
OPINIÓN PERSONAL
Al haber leído los 2 libros, “Bésame mucho” y “Duérmete niño” mi opinión varía un poco.
Bésame mucho me gustó mucho porque yo soy una persona muy cariñosa, y me encanta el contacto con las personas, y pienso que el mejor cariño el de un hijo/a. Cuando leí “Bésame mucho”, yo iba a favor, por los motivos que he dado anteriormente, y porque creo que cuanto más tiempo estés junto al niño/a mejor, pero ahora después de haber leído “Duérmete niño”, pienso de manera distinta.
Pienso que se debe acostumbrar desde muy pequeño al hábito del sueño, porque un mal hábito tendrá repercusiones en el futuro.
Este libro me ha abierto los ojos bastante, y pienso que yo no tuve un buen hábito del sueño, porque hoy por hoy no se dormir, me despierto de 3 a 4 veces por la noche, hay días que estoy inquieta frente a la oscuridad, y necesito dormir con 2 peluches. Pienso además, que se la razón, y es que yo de pequeña dormía todas las noches con mi madre hasta los 9 años. Yo no pensaba que mi hábito del sueño estuviera mal adquirido porque pensaba que al haber dormido con mi madre siempre había recibido mucho cariño, pero después de haber leído este libro, pienso que no tengo bien adquirido ese hábito.
Lo que ocurre, es que hay aspectos de este libro que no me acaban de terminar, como momentos en los que el autor trata a los niños de una manera despectiva, cuando dice que ellos no tienen que tomar el control sobre nosotros. Yo pienso que unas personas tan pequeñitas no piensan tan mal, y lo hacen sin maldad.
Como conclusión, puedo decir que mi opinión ha cambiado gracias a este libro pero cada persona tiene una manera de pensar diferente, así que lo más favorable es leerse los 2 libros y posicionarse en el método que más te guste.
Etiquetas: Insomnio infantil



